Alrededor de Queenstown
Queenstown más allá del lago: encajar Walter Peak en una estancia más larga
Cómo encaja una noche en el Earnslaw junto a la otra gran excursión de Queenstown —el trayecto a Milford Sound— y qué más merece la pena aprovechar de día.
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| Cuándo | Por qué funciona | |
|---|---|---|
| Noche BBQ en Walter Peak | Noche, 3,5-4 horas | Deja libre todo el día anterior |
| Excursión de un día a Milford Sound | Día completo | Una dirección distinta, un lago completamente diferente |
| El centro de Queenstown | En cualquier momento | A pie desde Steamer Wharf |
| Las Remarkables | Luz de día | El telón de fondo de ambos cruceros |
Una reserva de noche, un día libre
Como la salida de la cena BBQ de Walter Peak es por la noche, no te cuesta nada de las horas de luz: una ventaja real en una ciudad donde la mayoría de las grandes atracciones exigen el día entero. Reservarla para un día en el que ya tienes otro plan, en lugar de dedicarle un día propio, suele ser el mejor uso de una estancia corta en Queenstown, y significa que un día activo al aire libre no tiene por qué competir con tus planes de noche. También significa que una mañana estropeada por la lluvia o el mal tiempo no pone en peligro el plan de la noche, como sí podría ocurrir con una actividad que depende de buen tiempo durante todo el día.
Milford Sound es la otra gran salida al agua
La otra gran excursión característica de Queenstown es el largo trayecto en carretera y crucero hasta Milford Sound, un fiordo situado a unas cuatro o cinco horas por carretera desde Queenstown en cada dirección, que normalmente se hace como excursión de día completo en autocar y barco. Es una masa de agua completamente distinta y un tipo de paisaje diferente al del lago Wakatipu: selva tropical densa y paredes de fiordo verticales que caen directamente al agua salada, en lugar del amplio lago glaciar en zigzag que cruza el Earnslaw. Para más detalles sobre horarios, operadores y en qué consiste el propio trayecto, consulta nuestra guía de excursiones de un día a Milford Sound.
Por qué combinan bien
Como Milford Sound exige un día completo y Walter Peak solo una noche, los dos no compiten por las mismas horas: un patrón habitual para una estancia corta en Queenstown es hacer la excursión a Milford Sound un día y la cena BBQ de Walter Peak otra noche, en lugar de intentar encajar ambas cosas en un mismo día muy cargado. Reservarlas en días distintos también evita que un día largo en Milford Sound te obligue a correr de vuelta a la ciudad para llegar a una hora de salida fija. Separar las dos en días diferentes también evita tener que asimilar dos paisajes muy distintos —un amplio lago glaciar y un fiordo estrecho de selva tropical— uno tras otro en una misma velada agotadora.
Las Remarkables enmarcan ambas excursiones
La cadena montañosa que ves desde la cubierta del Earnslaw —las Remarkables— es la misma que enmarca buena parte de la carretera a Milford Sound y la mayor parte del propio centro de Queenstown. Salir al agua, ya sea en el lago Wakatipu al atardecer o en el trayecto hacia el sur camino de Milford, suele ser la mejor forma de verlas realmente bien, en lugar de solo la ciudad a sus pies desde tierra firme.
El propio Queenstown se recorre a pie desde el muelle
Steamer Wharf está a poca distancia a pie de los restaurantes, bares y el paseo marítimo del centro de Queenstown, así que no hace falta planificar transporte de vuelta al centro cuando termina tu noche en el Earnslaw: un breve paseo desde el muelle y estás de vuelta en pleno ambiente, ya sea para una última copa en algún punto del paseo marítimo o para volver directamente a tu alojamiento. Esa cercanía a pie es parte de lo que hace que Steamer Wharf funcione tan bien como punto de partida para un plan de noche: ni la ida ni la vuelta añaden fricción a una velada ya organizada en torno a un horario de salida fijo.
El lago Wakatipu, más allá de la simple travesía
Merece la pena saber, aunque no cambie tu reserva, que el lago Wakatipu es en sí el lago más largo de Nueva Zelanda, con unos 80 kilómetros de longitud, una forma característica en zigzag esculpida por glaciares, y un curioso ritmo natural llamado seiche que hace que el nivel del agua suba y baje una pequeña cantidad aproximadamente cada 52 minutos; la leyenda māorí lo atribuye al latido de un gigante que se dice que duerme en el fondo del lago. Nada de esto cambia lo que harás esa noche, pero es el tipo de detalle que hace que la travesía se sienta como algo más que un simple traslado hasta la cena.